miércoles 23 de diciembre de 2009

Bon Nadal

Hasta el año que viene , que lo paséis bien

jueves 17 de diciembre de 2009

El Sentido de la Vida




By Monty Python

martes 15 de diciembre de 2009

Anatomía


ANATOMIA DE LA AUTOESTIMA


Desde un punto de vista emocional, todo lo que una persona no se da a sí misma lo busca en su relación con los demás: afecto, confianza, reconocimiento… La independencia pasa por aprender a autoabastecerse.

Es hora de reconocerlo: por lo general somos una sociedad de “eruditos racionales” y “analfabetos emocionales”. No nos han enseñado a expresar con palabras el torbellino de emociones, sentimientos y estados de ánimo que deambulan por nuestro interior. Y esta ignorancia nos lleva a marginar lo que nos ocurre por dentro, sufriendo sus consecuencias.


Debido a nuestra falta de conocimiento y entrenamiento en inteligencia emocional, solemos reaccionar o reprimirnos instintivamente cada vez que nos enfrentamos a la adversidad. Apenas nos damos espacio para comprender lo que ha sucedido y de qué manera podemos canalizar de forma constructiva lo que sentimos. De ahí que nos convirtamos en víctimas y verdugos de nuestro dolor, el cual intensificamos al volver a pensar en lo sucedido. En eso consiste vivir inconscientemente: en no darnos cuenta de que somos cocreadores de nuestro sufrimiento.
Por el camino, las heridas provocadas por esta guerra interna nos dejan un poso de miedos, angustias y carencias. Y la experiencia del malestar facilita que nos creamos una de las grandes mentiras que preconiza este sistema: que nuestro bienestar y nuestra felicidad dependen de algo externo, como el dinero, el poder, la belleza, la fama, el éxito, el sexo...


ROTOS POR DENTRO

“Sólo si me siento valioso por ser como soy puedo aceptarme, puedo ser auténtico” (Jorge Bucay)
Bajo el embrujo de esta falsa creencia y de forma inconsciente, vivimos como si trabajar en pos de lo de fuera fuese más importante que cuidar y atender lo de dentro. Priorizamos el “cómo nos ven” al “cómo nos sentimos”. Y no sólo eso. Este condicionamiento también nos mueve a utilizar mucho de lo que decimos y hacemos para que los demás nos conozcan, nos comprendan, nos acepten y nos quieran. Así es como esperamos recuperar nuestra estabilidad emocional.
Pero la realidad demuestra que siguiendo esta estrategia no solemos conseguirla, y que en el empeño terminamos por olvidarnos de nosotros mismos. Por eso sufrimos. Al ir por la vida rotos por dentro, nos volvemos más vulnerables frente a nuestras circunstancias y mucho más influenciables por nuestro entorno familiar, social y profesional. Lo que piensen los demás empieza a ser más importante que lo que pensamos nosotros mismos.
Al seguir desnudos por dentro, poco a poco nos vestimos con las creencias y los valores de la mayoría, y empezamos a pensar y a actuar según las reglas, normas y convenciones que nos han sido impuestas. A través de este “pensamiento único” es como se consolida el statu quo establecido por el sistema.

LA CARENCIA COMÚN ES INVISIBLE

“Uno es lo que ama, no lo que le aman” (Charlie Kaufman)

A veces nos mostramos arrogantes y prepotentes al interactuar con otras personas, creyendo que esta actitud es un síntoma de seguridad en nosotros mismos. En cambio, cuando nos infravaloramos o nos despreciamos, pensamos justamente lo contrario. Sin embargo, estas dos conductas opuestas representan las dos caras de una misma moneda: falta de autoestima. Es nuestra carencia común. Y a pesar de ser devastadora es prácticamente invisible.
¿Qué es entonces la autoestima? Podría definirse como “la manera en la que nos valoramos a nosotros mismos”. Y no se trata de sobre o subestimarnos. La verdadera autoestima nace al vernos y aceptarnos tal como somos.
La falta de autoestima tiene graves consecuencias, tanto en nuestra forma de interpretar y comprender el mundo como en nuestra manera de ser y de relacionarnos con los demás. Al mirar tanto hacia fuera, nos sentimos impotentes, ansiosos e inseguros, y nos dejamos vencer por el miedo y corromper por la insatisfacción. También discutimos y peleamos más a menudo, lo que nos condena a la esclavitud de la soledad o la ira. Y dado que seguimos fingiendo lo que no somos y reprimiendo lo que sentimos, corremos el riesgo de ser devorados por la tristeza y consumidos por la depresión.

COMPENSACIÓN EMOCIONAL

“Si no lo encuentras dentro de ti, ¿dónde lo encontrarás?” (Alan Watts)

De tanto mirar hacia fuera, nuestras diferentes motivaciones se van centrando en un mismo objetivo: conseguir que la realidad se adapte a nuestros deseos y expectativas egocéntricos. Así es como pretendemos conquistar algún día la felicidad. Sin embargo, dado que no solemos saciar estas falsas necesidades, enseguida interpretamos el papel de víctima, convirtiendo nuestra existencia en una frustración constante.
Expertos en el campo de la psicología de la personalidad afirman que este egocentrismo –que se origina en nuestra más tierna infancia– condiciona nuestro pensamiento, nuestra actitud y nuestra conducta, formando lentamente nuestra personalidad. Así, la falta de autoestima obliga a muchas personas a compensarse emocionalmente, mostrándose orgullosas y soberbias.
Al negar sus propias necesidades y perseguir las de los demás, son las últimas en pedir ayuda y las primeras en ofrecerla. Aunque no suelan escucharse a sí mismas, se ven legitimadas para atosigar y dar consejos sin que se los pidan. De ahí que suelan crear rechazo y se vean acorraladas por su mayor enemigo: la soledad.
En otros casos, esta carencia fuerza a algunas personas a proyectar una imagen de triunfo en todo momento, incluso cuando se sienten derrotadas. Cegadas por el afán de deslumbrar para ser reconocidas y admiradas, se vuelven adictas al trabajo, relegando su vida emocional a un segundo plano. La vanidad las condena a esconderse bajo una máscara de lujo y a refugiarse en una jaula de oro. Pero tras estas falsas apariencias padecen un profundo sentimiento de vacío y fracaso.
La ausencia de autoestima también provoca que algunas personas no se acepten a sí mismas, y se construyan una identidad diferente y especial para reafirmar su propia individualidad. No soportan ser consideradas vulgares y huyen de la normalidad. Y suelen crear un mundo de drama y fantasía que termina por envolverles en un aura de incomprensión, desequilibrio y melancolía. Y al compararse con otras personas, suelen sentir envidia por creer que los demás poseen algo esencial que a ellas les falta.
El denominador común de esta carencia es que nos hace caer en el error de buscar en los demás el cariño, el reconocimiento y la aceptación que no nos damos a nosotros mismos. La paradoja es que se trata precisamente de hacer lo contrario. Sólo nosotros podemos nutrirnos con eso que verdaderamente necesitamos.

LO QUE PIENSAN LOS DEMÁS

“Cada vez que se encuentre usted en el lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar” (Mark Twain)

Cuenta una parábola que un hombre y su mujer salieron de viaje con su hijo de 12 años, que iba montado sobre un burro. Al pasar por el primer pueblo, la gente comentó: “Mirad ese chico tan maleducado: monta sobre el burro mientras los pobres padres van caminando.” Entonces, la mujer le dijo a su esposo: “No permitamos que la gente hable mal del niño. Es mejor que subas tú al burro”.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuró: “Qué sinvergüenza, deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va cómodo encima”. Entonces tomaron la decisión de subirla a ella en el burro mientras padre e hijo tiraban de las riendas. Al pasar por el tercer pueblo, la gente exclamó: “¡Pobre hombre! ¡Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro! ¡Y pobre hijo! ¡Qué será lo que les espera con esa madre!”.
Entonces se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los tres y continuar su viaje. Al llegar a otro pueblo, la gente dijo: “¡Mirad qué familia, son más bestias que el burro que los lleva! ¡Van a partirle la columna al pobre animal!”. Al escuchar esto, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al pasar por el pueblo siguiente la gente les volvió a increpar: “¡Mirad a esos tres idiotas: caminan cuando tienen un burro que podría llevarlos!”.

EL ÉXITO MÁS ALLÁ DEL ÉXITO

“Este gozo que siento no me lo ha dado el mundo y, por tanto, el mundo no puede arrebatármelo” (Shirley Caesar)

Los demás no nos dan ni nos quitan nada. Y nunca lo han hecho. Tan sólo son espejos que nos muestran lo que tenemos y lo que nos falta. Ya lo dijo el filósofo Aldous Huxley: “La experiencia no es lo que nos pasa, sino la interpretación que hacemos de lo que nos pasa”. Lo único que necesitamos para gozar de una vida emocional sana y equilibrada es cultivar una visión más objetiva de nosotros mismos. Sólo así podremos comprendernos, aceptarnos y valorarnos tal como somos. Y lo mismo con los demás.
El secreto es dedicar más tiempo y energía a liderar nuestro diálogo interno. Hemos de vigilar lo que nos decimos y cómo nos tratamos, así como lo que les decimos a los demás y cómo los tratamos.
La verdadera autoestima es sinónimo de humildad y libertad. Es el colchón emocional sobre el que construimos nuestro bienestar interno. Y actúa como un escudo protector que nos permite preservar nuestra paz y nuestro equilibrio independientemente de cuáles sean nuestras circunstancias. Los filósofos contemporáneos lo llaman “conseguir el éxito más allá del éxito”. Dicen que cuando una persona es verdaderamente feliz, no desea nada. Tan sólo sirve, escucha, ofrece y ama.
Podemos seguir sufriendo por lo que no nos dan la vida y los demás, o podemos empezar a atendernos y abastecernos a nosotros mismos. Es una decisión personal. Y lo queramos o no ver, la tomamos cada día.
Desde un punto de vista emocional, todo lo que una persona no se da a sí misma lo busca en su relación con los demás: afecto, confianza, reconocimiento… La independencia pasa por aprender a autoabastecerse.

Los demás no nos dan ni nos quitan nada. Tan sólo son espejos que nos muestran lo que tenemos y lo que nos falta”.

Un articulo de "EL PAÍS " se publicó hace algún tiempo ...

sábado 12 de diciembre de 2009

Domingo 13

Os invito a comer paella A beber agua de Valencia

A comer de postre naturalmente naranjas

Una copita de mistela



Acompañada por unos deliciosos dulces de la tierra , Rosegons

Pastelitos de boniato


Qué es lo que celebramos??? un añito por estos lares .

jueves 10 de diciembre de 2009

Recordáis ésta peli???



Creo que sólo la he visto un par de veces , pero ufff la primera vez que la vi me impactó mucho ,nunca había sentido nada parecido ...la tengo que volver a ver , esto de la memoria va de mal en peor ...


He encontrado una crítica de la peli :
Una de las mejores películas de la década de los setenta. 10.


Llegó gritando y riendo. Espabiló a los más vagos del planeta. Argumentó contra la hipocresía y el cinismo. Desató las iras de los acomodados, de los poderosos, del sistema ilustrado que lo encajonaba. Y era un violador. Y menudo violador. El más simpático, patán, vago y sucio Jack Nicholson. Y lo bordó. Y nos dijo que en todo lo que se supone malo hay bueno, y en lo que se supone bueno hay malo. Y nos hizo reír. Y llorar. Y toda la camarilla de estupendos locos que lo secundan merecían compartir con él la preciada estatuilla. Y nos hicieron creer por un instante que eran doctores en medicina (un momento brillante). Y nuestra malvada y vomitiva enfermera en el fondo da más miedo y pavor que cualquier pelandrusca de cualquier peliculilla de terror. Y Milos Forman dirigió con brillantez, alternando primeros planos con medios de una exquisitez que no tiene nombre. Y lo acompañó la música. Y los diálogos. Y el montaje. Y el final. Y el jefe. Porque nos encanta el jefe.


La angustia tan profunda y claustrofóbica del panorama psiquiátrico que nos ofrece Forman supera la percepción de lo superficial, algo tan hermosamente abstracto que no todo el mundo consigue ver en un simple visionado, transmitido por medio de un guión tan correcto como eficientemente ejecutado por unas interpretaciones magistrales. Cualquiera de los secundarios de esta película supera con creces a la mayoría de los que ahora nominan a los oscars. A Nicholson habría que dedicarle un capítulo aparte de unos veinte a treinta folios si quisiéramos ser medianamente justos y proporcionales con su meritorio papel, pero decreto que no es necesario dado que es tan redondo que incluso sin prestarle gran atención te percatas de que es soberbio. Todo ello impide lo inevitable, que te salga un brutal drama inachacable por los cuatro costados y que tu intelecto deje un hueco en el cerebro a esta maravilla que no da oportunidades a imperfecciones globales.

viernes 4 de diciembre de 2009

Toi Sensible ...




sensible adj.
1 Que es capaz de percibir una realidad a través de los sentidos: algunos animales son sensibles al magnetismo terrestre y lo utilizan para orientarse.
2 Que se deja llevar fácilmente por sentimientos como la ternura, la compasión y el amor, y se siente emocionado o herido con facilidad.
3 Que es capaz de distinguir con facilidad la belleza y los valores artísticos.
4 Que presta atención a lo que se dice o se pide.
5 Se aplica a la sustancia que reacciona fácilmente a ciertos agentes naturales.
6 Se aplica al aparato que puede acusar, registrar o medir fenómenos de muy poca intensidad, o notar cambios muy pequeños porque reacciona con facilidad:las básculas de precisión son muy sensibles.
7 Que puede ser notado por los sentidos.
8 Que es claro y evidente porque es de gran intensidad o muy fuerte y resulta fácil de percibir por los sentidos.

sensible
adj. Capaz de sentir física o moralmente.
Que puede ser percibido por los sentidos.
Perceptible, manifiesto, patente al entendimiento.
Que causa sentimiento de pena o de dolor.
Díc. de la persona que se deja llevar fácilmente del sentimiento.
Díc. de la cosa que cede fácilmente a la acción de ciertos agentes naturales.
mús. Díc. de la séptima nota de la escala diatónica.

sensible
adj sensible [sen'siβle]
1 que es capaz de percibir sensaciones por medio de los sentidos
Tengo un olfato poco sensible.
2 que es capaz de sentir moralmente
Es muy sensible al engaño.
3 que es capaz de emocionarse ante la belleza o sentimientos considerados buenos
El curador del museo es una persona muy sensible ante la escultura.
4 [persona] que se siente emocionado o herido con facilidad
Está muy sensible desde que recibió la noticia.
5 que presta atención a lo que otro le pide
El jefe no fue sensible a mi periodo.
6 que se puede percibir a través de los sentidos
el mundo sensible
7 [cosa] que reacciona ante ciertos agentes naturales
Las películas cinematográficas son sensibles a la luz.
8 [aparato] que mide o registra con precisión determinado fenómeno
Los termómetros son sensibles a los cambios de temperatura.
9 que es evidente porque se percibe con facilidad
El volumen de exportaciones experimentó una sensible disminución este semestre.

sensible
adjetivo
1 impresionable, sensitivo.
Se dice de la persona que se emociona con facilidad o que tiene mucha capacidad para sentir; impresionable se utiliza cuando se impresiona fácilmente.
2 perceptible, apreciable.
Se dice de aquello que, al sentido de la vista, resulta evidente.
3 manifiesto, patente, ostensible.
Se dice de aquello que resulta tan claro que no admite duda: se prevé un aumento sensible del precio de los carburantes.
4 lamentable*, doloroso, lastimoso, deplorable.
Se dice de aquello que se siente o causa pena, generalmente porque se pierde.
Diccionario manual de la lengua española .
SENSIBLE A LOS VIRUS MALOTES ...

lunes 30 de noviembre de 2009

300


Hay mujeres que darían lo que fuera por tener un par de orgasmos a la semana. Y, sin embargo, durante años Michelle Thompson hubiera dado lo que fuera por bajar de los 300 al día. Durante años pero ya no. Porque Michelle ha dado por fin con la horma de su zapato: Andrew, un vecino divorciado capaz de satisfacer su voracidad.

Lo de Michelle no es un vicio sino una enfermedad poco frecuente llamada síndrome de excitación sexual persistente. Una anomalía que hace fluir más sangre de la debida hacia los órganos genitales propiciando el clímax y la excitación sexual.

Durante años ha intentado buscar una cura para su trastorno. Ahora no. Ahora está más o menos satisfecha: "Si alguien viniera y me quitara para siempre mis orgasmos, creo que quedaría devastada".

Hasta ahora Michelle había sobrellevado su trastorno entre la alegría y la desolación. Alegría por el trajín repentino y constante que le late en la entrepierna. Desolación por no poder encontrar un hombre que lo satisfaga.

Los hombres se cansaban de ella

"Todos acababan cansados de mí", dijo hace unos días en las páginas de un tabloide británico, "pero cuando se lo dije a Andrew se rió y me dijo que él acabaría conmigo primero".

Dicho y hecho: Michelle y Andrew viven en la misma calle pero en casas distintas y de vez en cuando cruzan de acera para abandonarse a los placeres del dulce meneo. "Yo podría hacerlo las 24 horas del día y él también, normalmente cruzo la calle hasta su casa para tener sexo. Y lo hacemos al menos 10 veces al día", dice.

Un traqueteo que ha disparado la calidad de vida de Michelle, sumida en una insatisfacción continua por culpa del trastorno. Y no sólo en el plano personal sino también en su puesto de trabajo: tuvo que dejar su empleo en una fábrica de galletas porque el ruido de las máquinas le provocaba orgasmos continuos.

Andrew es el primer hombre que está a la altura del reto de Michelle. Y no porque ella no se haya detenido a buscar. Por su cama han pasado muchos hombres. El primero aguantó sólo unos meses, incapaz de seguirle el paso. Hubo uno que aguantó cinco años pero también tiró la toalla. "Cuando rompimos, estaba exhausto, era un hombre derrotado", dice ella.

Nada que ver con Andrew, que trabaja como limpiador en una empresa cercana a Nelson, la pedanía del condado de Lancaster donde residen los dos. Antes, Michelle buscaba una cura para sus orgasmos. Ahora no. Dice que le basta con Andrew.

"Ahora amo la vida de verdad, estamos planeando mudarnos a una casa juntos y lo haremos en cuanto podamos permitírnoslo. He estado buscando alguien como Andrew durante mucho tiempo y ahora me siento como si estuviera en el cielo", cuenta Michelle. Suponemos ue Andrew, por ahora, también.

(Bajado de la red )


Hace años trabajaba conmigo una chica ,que no llegaba a tanto como Michelle, pero todos los hombres con los que se iba a vivir la abandonaban hartos de tanto sexo ...
Después de dos divorcios se casó con un pastor machucho (soltero) de otro pueblo y de mnt siguen juntos y ya han pasado 11 ó 12 años .